Tengo muchos temas en el tintero, pendientes de comentar: que si la vuelta a la guarde, que si sus primeras emisiones de los sonidos "papá" y "mamá", que si otro sustillo hospitalario, que si empezamos a tener querencia por caminar erguido, que si el primer diente empieza a relucir... Pero todo a su tiempo, este post va a ir dedicando al otro inquilino que comparte casa, juegos y a veces juguetes con Mario: nuestra perrita "Trufa".
En algún post previo y en algún comentario, aparecía por primera vez mencionada la existencia de nuestro animalito, sin embargo, para Mario, hasta hace poco más de un mes, dicha existencia no parecía ser significativa. Pero ahora todo ha cambiado y se ha convertido en uno de sus "objetos de deseo" más llamativos a la hora de jugar.

Y la verdad es que Trufa le corresponde y se acerca para sus juegos que suelen consistir en tirarle de los pelos mientras la pobre Trufa soporta sin quejarse estas y otras "perrerías". Y no sólo eso, si los papis se descuidan, le suele corresponder con uno o varios lametones ;-) Claro, que también ella se lleva su recompensa porque el que se arrime tanto al peque viene principalmente motivado por lo generoso que es Mario compartiendo su comida con ella ;-) Cada vez que Mario come, siempre cae algo al suelo (de forma involuntaria de momento), y allí está Trufa rauda y veloz para hacerse con su recompensa.

Claro que cuando no hay comida de por medio, Trufa a menudo ignora a su compañero de juegos con los consiguientes gritos de llamada de Mario para que esta se acerque. Mario, a ver cuando aprendes a llamarla por su nombre, que está muy bien educadita y seguro que te hace caso ;-) Por cierto, cuando seas mayor y veas estas fotos, a quien tienes que pedir cuentas por el modelito que llevas es a tu madre ;-)